Las tácticas de poker solo tienen sentido si son vistas como parte de una estrategia y no como un fin en sí mismas. Esto explica por qué no tiene sentido la forma en la que muchos jugadores de poker encaran el juego. Muchos jugadores, cuando deciden pensar una estrategia de poker, terminan enfocándose en los pequeños detalles y olvidan lo que es realmente importante.
El poker es simple y muchas de las decisiones que tomamos no tienen efecto a largo plazo. Sin embargo, muchos jugadores de poker hacen el juego más complejo de lo necesario por falta de una estrategia general, mientras se enfocan en temas tácticos. La verdad es que una estrategia buena y sensata simplifica la toma de decisiones.
Una buena estrategia de poker suele ser compleja pero simplifica las decisiones individuales. La estrategia es como un mapa de ruta, si sabemos a dónde vamos y la ruta que deseamos tomar, deberemos hacer menos decisiones tácticas en el camino. Los diferentes aspectos de la estrategia son casi interminables.
Cuanto más trabajamos en nuestra estrategia y decidimos sobre temas amplios, más fáciles resultan los pequeños detalles tácticos. Cuando se trata de las habilidades que convierten a un jugador de poker en ganador, las tácticas que se utilizan en una mano de poker se vuelven triviales. La estrategia hace que un jugador se convierta en ganador.


